domingo, 30 de marzo de 2014

Vida compartida

Ojalá fuera tus primeros pasos, tu primera palabra. Tu primera sonrisa. 
Me gustaría ser la felicidad de tu infancia. Quien te enseña, al pintar, a no salirte de la raya. 
Ojalá pudiera flotar sobre el mar, dejar que mis preocupaciones se hundan y se ahoguen, olvidar mis errores en un rincón, quitarme la vergüenza de encima como me quito el abrigo. 
Ojalá pudiera cantar mientras vivo mi silencio. Soñar con los ojos abiertos, volar hasta tocar el cielo. 
Reír sin miedo, vivir el momento. 
Ojalá pudiera ser la caricia que provoca una sonrisa. Regalar un horizonte, un mundo sin fronteras. Sentir el fracaso como una nueva oportunidad. Abrazar el aire. Despedir al invierno. Vivir mil primaveras. Llorar dentro de un sueño. 
Ser la brisa que acaricia tu tez. Ser aquel instante de paz interior. Aquel café que se enfrió sobre la mesa. La manta que te cubra cuando de ti se apodere el frío . Sentir tu agonía y calmar tus llantos. Vivir el presente, olvidar el pasado.
Me gustaría ser tu dura adolescencia. Ser tus preocupaciones, tus errores y tus creencias. Ser tus castigos y tus riñas.
Ojalá pudiera vivir en tu risa, conservar la inocencia de una humilde sonrisa. Caer en la cuenta de que a pesar de que lo haga la piel, el amor no envejece. Ser tu vida compartida. Tu recuerdo cuando ya no viva. 
Ojalá fuera tus últimos pasos, tu última palabra. Tu última sonrisa. 

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