lunes, 31 de marzo de 2014

Cosas que me hacen vivir...

La ráfaga de viento fresco. Que me despeja, que me atraviesa. Aquella melodía traviesa. Que poco a poco se mete dentro, juega con mi alma.
Me recuerda el cielo a tus ojos, esos mismos que me hielan. Y la nubecilla que asoma en el, me recuerda al vaho que en invierno creas.
Y tus suspiros, ese aire retenido que encierra algún motivo. Tal vez sea yo, o algún otro cautivo. 
Aquel brillo blanquecino, las estrellas sobre un cielo oscuro, sentir la hierba bajo mi espalda y las gotas del rocío.  Aquellos pájaros asustadizos, escapando ante el tremendo rugido de la caza, salvando sus vidas, gracias a sus alas.
Su alma. Aquella que vistió de lujo. Aquella que llenó de apariencias, la misma que carecía de nobleza.
Me hace vivir ser princesa, de un cuento que yo misma escribo. O ser el soldado de plomo, y poder ganar mis propias guerras.
Sería bonito llenar, el mundo de tus alaridos, teñir de colores el viento, y si puedo también tus lamentos.
Oscurecer a la vez que el cielo. Entristecer cuando no haya miedo.
Aquella palabra que soltaste por soltar, intentando disimular lo que sentías por dentro. Aquella tos que quería camuflar un llanto.
Las gotas de lluvia, en las que dentro, vive el resultado de un deseo. 
Estar en casa una tarde de invierno. Sumergir la cobardía bajo tierra y dejar emergidos los buenos sentimientos.
Descubrir mil motivos para ser feliz. Vivir mi alegría en un ciclo sin fin. 
Aquellos globos que soltaste, y dejaste volar, aquellos que empezaron a vivir su libertad.
Las pompas de jabón, que salen de la nada y se van como la nada. 
Ver el arcoiris brillando en el cielo. El mismo que no puede salir, si no llueve primero.


domingo, 30 de marzo de 2014

Vida compartida

Ojalá fuera tus primeros pasos, tu primera palabra. Tu primera sonrisa. 
Me gustaría ser la felicidad de tu infancia. Quien te enseña, al pintar, a no salirte de la raya. 
Ojalá pudiera flotar sobre el mar, dejar que mis preocupaciones se hundan y se ahoguen, olvidar mis errores en un rincón, quitarme la vergüenza de encima como me quito el abrigo. 
Ojalá pudiera cantar mientras vivo mi silencio. Soñar con los ojos abiertos, volar hasta tocar el cielo. 
Reír sin miedo, vivir el momento. 
Ojalá pudiera ser la caricia que provoca una sonrisa. Regalar un horizonte, un mundo sin fronteras. Sentir el fracaso como una nueva oportunidad. Abrazar el aire. Despedir al invierno. Vivir mil primaveras. Llorar dentro de un sueño. 
Ser la brisa que acaricia tu tez. Ser aquel instante de paz interior. Aquel café que se enfrió sobre la mesa. La manta que te cubra cuando de ti se apodere el frío . Sentir tu agonía y calmar tus llantos. Vivir el presente, olvidar el pasado.
Me gustaría ser tu dura adolescencia. Ser tus preocupaciones, tus errores y tus creencias. Ser tus castigos y tus riñas.
Ojalá pudiera vivir en tu risa, conservar la inocencia de una humilde sonrisa. Caer en la cuenta de que a pesar de que lo haga la piel, el amor no envejece. Ser tu vida compartida. Tu recuerdo cuando ya no viva. 
Ojalá fuera tus últimos pasos, tu última palabra. Tu última sonrisa. 

sábado, 29 de marzo de 2014

Me sabe a ti



... Al verano, a esas tarde en las que paseas sola junto a la orilla, jugueteando con tus propios pensamientos. Esas tardes en las que no te encuentras más que a ti misma, en las que llegas a la raíz de tu propia existencia. A esos momentos en los que no sabes qué hacer más que mirar al horizonte y así quedarte, eternamente, segundos... no mides el tiempo.

A una noche despejada; una de esas en las que estás mirando las estrellas en el firmamento... y, de pronto, ya no te sientes tan alejada. Sientes que puedes con ello, sientes que eres capaz de seguir avanzando. Una de esas noches de reflexión mientras se te cierran los ojos, escuchando el sonido de los instantes pasar y seguir pensando que no hay lugar mejor en todo el universo.

A una infancia devuelta, a la más bella de las inocencias. A la más fantasiosa de las imaginaciones. Al mejor de mis cuentos. A un momento de silencio. A un parque lleno de flores, cada cual más hermosa, exhibiendo sus vivos colores, resplandeciendo con la luz del sol. A la luz de una sonrisa. A la hermosa melodía de una risa, al maravilloso regalo de un día más en nuestras vidas.

A un beso, a una caricia, a un cálido abrazo en una fría tarde de invierno; observando la lluvia desde la ventana caer, precipitarse al suelo, exhalando sus últimos suspiros antes de morir y ser devuelta a su lugar. Al calor del hogar.

A la más nostálgica de las noches, de las tardes, de los días. A esas lágrimas de alegría. A esa sensación de alivio que sientes cuando ves tu situación mejorar. A esos deseos de ilusión que se piden cuando llega la noche. A esas miradas de morriña que se lanzan al cielo, de añoranza.

Al mar. Una inmensidad de oportunidades, un incesante juego de miradas y sonrisas. A una fotografía en la playa; sólo de dos. A una carrera en la arena. Un juego en el agua, un beso bajo ella. A ver la vida pasar con el bramar de las olas. A una puesta de sol sentados en la orilla del mar. Al acariciar de las olas en la piel.

A aprender; aprender a soñar, aprender que los sueños son, realmente donde tenemos todas y cada una de las posibilidades. A aprender a disfrutar la vida con sólo una persona.

A todo eso me recuerdas.
 
 

viernes, 28 de marzo de 2014

Aquel instante...

En un instante sentí que era feliz. Apenas me había despertado cuando la luz empezó a colarse por mi ventana, atravesándome los párpados. El sol me acariciaba la piel con delicadeza, sus rayos me mecían poco a poco. Reviviendo la parte más muerta de mi interior. Aquella parte impalpable, invisible para muchos, imborrable. Aquel pasado lleno de oscuridad. Toda mi vida había sido oscura frente aquel fulgor de la mañana que llegaba a mí. Me sentía pequeña. Pequeña comparada con la grandeza de todo lo bueno. Pequeña, comparada con la fuerza de subsistencia de todo lo malo. Susurrando como solo el lo sabe hacer, el viento también apareció por el horizonte. Y la fuerte atracción del olor de la brisa marina se sumó al conjunto de alicientes que formaban aquel paisaje. Si el aroma de los pinos, o la tenue y casi imperceptible fragancia de la hierba mojada por el rocío no conseguían enamorarme, ya nada lo haría. Pues la indiscriptible sensación de pertenecer a aquel maravilloso escenario de colores nunca vistos me llenaba el alma. El arpegio de las olas. Naciendo para luego romperse en la orilla. Acariciando la arena con su cuerpo. La armonía que los seres vivos creaban. Las notas del cantar de un pájaro perdido. La ligera luz de una vela que se consume, y su ahumado aroma. Y cuando por fin la llama se apaga, se extingue algo más que una vela. Se me consumen también las ganas de seguir viviendo. Se me acaba la energía para continuar. Y cualquier ápice de felicidad, se disipa también. La oscuridad de una luz agotada me inunda.
 Pero una cosa está clara ¿no?
Pues las estrellas no pueden brillar sin oscuridad.
Tu consumes mi vela, pero antes de eso, claramente, has de prender fuego a mi llama.





jueves, 27 de marzo de 2014

La Jaula

 


Como un pájaro cantor queriendo salir de su jaula de apariencias. Así me sentía yo. Cansada de mí misma, cansada de soñar por un mundo a nuestra altura, cuando ni siquiera nosotros estamos a la altura del mundo.
Desperté un día, cansada de luchar. Cansada de rogarme a mí misma que me calle. Porque tenía muchas cosas que decir. Como un pájaro con las alas atadas, así era yo. Queriendo volar, cuando apenas puedo ponerme en pie tras mis caídas. Queriendo ser grande, cuando apenas soy una persona más en una lista interminable de grandes logros y sueños.
Como un dragón dormido queriendo despertar. Porque me escucharéis rugir. Dominada por  el dolor constante del razonamiento. Nunca me planteé otra opción. Porque si las palabras duelen, las mías destruirían. Porque si las imágenes hablan, mis recuerdos no paran de gritar. Porque vivía atada entre cuerdas indestructibles por mi rebeldía. Hasta ahora. Ahora, apenas mi razonamiento puede contenerme. Apenas mi pensamiento puede otorgarme el don de la paciencia.
Porque yo, como pájaro cantor encerrado, quiero liberarme de mi opresión. Sin tener el temor de amargarme por miedo a no ser feliz, o no ser feliz por vivir con la preocupación de no amargarme. Porque mis objetivos son muy claros: quiero gritar a los cuatro vientos, quiero poder sentirme viva, y no atada a un mundo de muerte, quiero poder dar gracias a Dios todas las mañanas. Poder decir, sin dudar, que no tengo miedo a la vida, poder decir que la vida solo se vive una vez.
Estoy cansada de callar por dentro. Cansada de oír mentiras. Cansada de no poder crecer por miedo a que otros empequeñezcan. Cansada de no mostrar mi verdadera piel, y mi sucia alma. Cansada de los negativos. Cansada de los positivos. Agotada de los neutros.
Yo, como pájaro cantor encerrado en mi jaula de apariencias y mentiras, solo deseo gritar verdades dolorosas. Dejar de esconderme tras los muros de las ataduras sociales. Liberar todo lo que llevo dentro. Y echar a volar. Muy lejos. Quizás no. Pero tengo algo muy claro, nunca dejaré de batir mis alas.



Sé feliz y nada más

10 pasos para ser feliz en 10 días... 1. Deja tu mente divagar por cada rincón del lugar donde estás. Capta el momento. Su esencia. No habrá otro igual. 2. Haz una lista de 3 cosas imprescindibles en tu vida. -Mi familia -La música -El mar 3. Haz una lista de 5 cosas simples que deseas y PUEDES conseguir. Seguidamente, hazlas: -Pasar una tarde con mi mejor amiga, inolvidable. -Ir al cine sola. Emocionarme SOLA. Reír SOLA. Y no tener vergüenza de hacerlo SOLA. -Coger mi bici y volar con ella hasta donde nadie me vea. Para sentarme con mi libro favorito entra las manos. -Hacer una corona de flores y pasearme la ciudad con ella. -Componer por fin esa canción que está en mi cabeza. Bueno, más que en mi cabeza en mi corazón. 4. Tira con todo lo que no quieras. Quema lo viejo. 5. Dedícate al menos 10 minutos al día, para pensar en ti. 6. Vive el silencio sin miedo.No hables sin motivo para hacerlo. Si el silencio existe, no lo rompas. 7. Evádete. Deja el móvil. Apaga la televisión y la luz. Siéntate, cierra los ojos.Imagina que ya no estás aquí. El lugar más bonito que imagines con la persona ideal. O simplemente vive la oscuridad de tu mente por unos minutos. Hazlo cada día. 8. Llora. Llora todo lo que necesites. Sin motivo, y sin preguntarte porque lo haces. 9. Escucha. Sinceramente, eso te hará comprender al mundo. 10. Vive las desgracias como lo que va antes de una gran alegría. Piensa que sino existiera el invierno, la primavera no sería placentera. 11. Olvídate de las reglas, de los complejos, olvídate de todo y....
Comienza a ser feliz.

martes, 18 de marzo de 2014

Personalidad

Leí hace poco tiempo una entrada interesante en el blog de Sara, que hablaba sobre la personalidad de cada cual,  me gustaría hacer una pequeña reflexión de lo que es ser uno mismo, algo que creo que todos perseguimos.


Personalidad: decir lo que creas sin miedo a ser criticado. Hacer lo que sientas sin miedo a fracasar. Demostrar tus sentimientos sin miedo a ser rechazado.

                 Ser uno mismo, sin miedo alguno, a no agradar a los demás.

           -Porque me quieres?                                                                                                                 -Dificil no querer a lo que es único.
-¿Soy única?
- No eres como los demás.
-¿En que me diferencio?
- La diferencia es que eres capaz de vivir sin complejos.
-Sin complejos...
-Sin avergonzarte de existir como tu lo haces.


jueves, 6 de marzo de 2014

Cuando miras atrás....

A veces, caes en la cuenta de que has dejado algo importante en el camino. Tal vez sea esa pulsera que te regaló en tu treceavo  cumpleaños y que perdiste en la piscina, tal vez sea aquel suéter que dejaste olvidado en un restaurante...Pero creo que no se trata de eso, tal vez, y este es un tal vez mucho más acertado, se trate de la persona con la que podrías pasar tus días de la manera más feliz que jamás has conocido. Aquella persona, cuyos huesos encajaban a la perfección con los tuyos, aquella cuyos abrazos eran más tiernos que las esponjosas nubes sobre un cielo azul. Aquella persona la cual perdiste por una tontería, y cuyo adiós no fue más que una palabra, frente a mil días de felicidad que pasasteis juntos.





Un día creí que me protegerías, daría igual la nieve o la lluvia, nuestros cuerpos resistirían todo eso.




O ver caer la noche contigo, y de nuevo un amanecer junto a ti.









Pensar en tí me vuelve nostálgica, porque algún día pensé que viviría contigo todas mis primaveras.


Nunca pensé que fuera amor verdadero, pero tampoco pensé que te perdería tan rápido. Pensé mal, suelo equivocarme. Fui una ingenua.



"Porque sé que vendrá todo el amor de golpe, cuando me siento triste, y te siento lejana". Pablo Neruda




¿Podré vivir bajo el recuerdo,
de un frío invierno a tu lado,
de una primavera contigo,
de los besos bajo el manzano,
cuando caía la tarde,
y todo se volvía oscuro,
en nuestra piel un deseo,
el de un amor puro?